Este articulo es continuación de: “De Faros y Fantasmas”
La vida de un cuidador de Faros o torrero y la importancia de su tarea crea en su entorno un deber peligroso y prolongado aislamiento de la civilización durante semanas o quizás meses.
Por ello la creencia es que son sus almas las relacionadas a muchos de los casos extraños o misterio, ya que sufrían al ver como los barcos y sus tripulantes morían ante sus ojos en las noches de tormenta, visiones que debían llevar consigo toda su vida y que de una u otra manera los afectaba, llevándolos a una dedicación extrema por saber que de una u otra forma su trabajo podía evitar esos terribles accidentes en la mayoría de los casos.
De aquí la creencia de su necesidad a permanecer en el lugar después de muertos, para tratar tal vez de saldar antiguas deudas, que los atormentaron durante toda sus vidas.
Los Faros tienden a estar situados en zonas aisladas, que a su vez se prestan más aun al misterio, sumándose a la imaginación las tormentas, los piratas, viejos veleros y los encantamientos.
Así el Faro de Point Lookout construido en 1830 en la Bahía de Chesapeake, fue convertido durante la Guerra Civil Norteamericana en una cárcel para prisioneros de guerra, en la cual morían tanto prisioneros, como los soldados que los custodiaban, transformándose en un lugar de sufrimiento de todas estas almas.
Existen gran cantidad de registros respecto de apariciones en el lugar a través de la historia, relacionados a hombres vestidos como soldados de esa época, tal vez destinados a seguir cuidando su puesto en otro nivel. Continuará.
Imagen: flickr



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