Los Faros han existido en las costas por siglos y en silencio vivieron sus propias historias, atribuyéndoles entidad propia y rodeándose de un halo de misterio, tildándolos en muchos casos alrededor del mundo, de embrujados.
Gran parte de su historia es buena ya que su utilidad representaba salvar las vidas de los marinos, marcando el camino de regreso a casa, pero otras historias relacionadas a ellos son de carácter trágico.
Como en el caso de los barcos que no fueron capaces de encontrar su luz, que por motivos inexplicables el faro se apago para ellos como un castigo, terminando despedazados en los acantilados y según las leyendas sus almas siguen buscando el camino a casa.
Los Faros constan de una torre, que emite una luz proveniente de lámparas amplificada por reflectores, los primeros faros utilizaban fuego a modo de antorcha, por la quema de petróleo.
El primero conocido fue el Faro construido en 280 aC en Alejandría, considerado como una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo y cuyo fin fue trágico.
Los Faros guardan las historias de tragedias como los horribles ataques de los piratas desde el mar a la tierra, además de las historias propias referidas a las vidas de aquellos encargados de su mantenimiento y la de sus familias, ya que en la antigüedad su trabajo era muy valorado, dándole una posición social muy especial.
Ellos debían permanecer aislados por semanas o meses y algunos terminaban con sus facultades psíquicas afectadas, llegando a enloquecer al termino de sus vidas, las cuales habían dedicado por completo al Faro que cuidaban, por ello al morir se dice que nunca abandonaran su puesto y allí siguen creando historias, que seguiremos contando… Continuará.



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