Escrito por Tendenzias

Juan Antonio Cebrián, hasta siempre

Nunca nos habría gustado escribir una nota semejante. Y es que, desde el pasado sábado, el mundo del misterio se ha quedado huérfano, un poco más vacío.

En la tarde de esa jornada, y por un terrible ataque al corazón, nos dejaba nuestro compañero Juan Antonio Cebrián, presentador del mítico y famoso programa de radio en Onda Cero, “La Rosa de los Vientos”, apenas a los 41 años de edad.

Se marchó, como indicaba el comunicado oficial emitido por la propia emisora, sin poder despedirse de sus oyentes; aquellos con quien compartía las madrugadas desde hace ya muchos años.

Y es que no hubo programa la noche del sábado. Un locutor leyó un comunicado en el que se anunciaba el fallecimiento de Cebrián, indicando que “ha fallecido Juan Antonio Cebrián, de repente, por culpa de un infarto traicionero que llegó esta tarde sin avisar, sin darle ocasión a Juan Antonio de despedirse de ustedes, la familia de los oyentes de Onda Cero y la familia de sus oyentes de La Rosa de los Vientos“.

Para todos aquellos que trabajamos en el mundo del misterio, y que nos apasionamos como la primera vez con cada caso o suceso que investigamos, hoy nos sentimos un poco huérfanos. También, a aquellos que disfrutamos como niños con la Historia. Porque, sin duda alguna, se ha ido un Grande.

Desde Esoterismos.com queremos hacer llegar nuestras más sinceras condolencias a su familia, amigos y compañeros, y al equipo que, noche tras noche, hacían “La Rosa de los Vientos”.

Va cayendo la noche: La bruma
ha bajado a los montes el cielo:
Una lluvia menuda y monótona
humedece los árboles secos.
El rumor de sus gotas penetra
hasta el fondo sagrado del pecho,
donde el alma, dulcísima, esconde
su perfume de amor y recuerdos.
¡Cómo cae la bruma en en alma!
¡Qué tristeza de vagos misterios
en sus nieblas heladas esconden
esas tardes sin sol ni luceros!
En las tardes de rosas y brisas
los dolores se olvidan, riendo,
y las penas glaciales se ocultan
tras los ojos radiantes de fuego.
Cuando el frío desciende a la tierra,
inundando las frentes de invierno,
se reflejan las almas marchitas
a través de los pálidos cuerpos.
Y hay un algo de pena insondable
en los ojos sin lumbre del cielo,
y las largas miradas se pierden
en la nada sin fe de los sueños.
La nostalgia, tristísima, arroja
en las almas su amargo silencio,
Y los niños se duermen soñando
con ladrones y lobos hambrientos.
Los jardines se mueren de frío;
en sus largos caminos desiertos
no hay rosales cubiertos de rosas,
no hay sonrisas, suspiros ni besos.
¡Como cae la bruma en el alma
perfumada de amor y recuerdos!
¡Cuantas almas se van de la vida
estas tardes sin sol ni luceros!

Juan Ramón Jiménez

Esoterismos.com

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