La Maldición de los Caballeros del Temple (Part. I)
En artículos anteriores hablamos de la superstición del Viernes 13 y su origen que involucraba a los Templarios, aquí desarrollo esa maldición que tuvo efectos, sobre los que actuaron cobardemente sobre los caballeros y los resultados de la misma.
De Payns y de la Champaña fundan en 1118 la “Orden de los Pobres Caballeros de Cristo o los monjes guerreros”, orden conformada por nueve caballeros originalmente, con la premisa del cumplimiento de los votos de “castidad, pobreza y obediencia”.

Una vez constituidos presentan sus servicios a el Rey Balduino II de Jerusalén y se ofrecen para cuidar el camino de Jaffa, para defender a los viajantes de los bandidos de la época, a cambio el Rey les brinda una estancia en el Templo de Jerusalén, de donde nace su nombre “Los Templarios”.
Después de 10 años realizando estas tareas, y en 1128, San Bernardo realiza el Concilio de Troyes a través del cual la “Orden del Temple”, serviría exclusivamente al Papa, sin depender de ninguna otra autoridad, siendo liberada de pagar cualquier impuesto.
A partir de este Concilio, sus principales miembros recorren el mundo en busca de recursos económicos y reclutas para hacerle frente a la Guerra Santa, se administraron inteligentemente enriqueciendo así a la Orden, se hicieron de una legión de artesanos, para la construcción de Catedrales en Europa, realizando a través del arte Gótico mas de 70 catedrales en menos de 100 años.
Los Templarios o los Caballeros del Temple, influían económicamente en Europa, por haber adquirido riquezas a través de distintas empresas, las cuales distribuía equitativamente y durante su apogeo de aproximadamente 200 años, Europa no sufrió hambrunas y más de un Rey de Francia, recurrió al Temple cuando sus economías tambaleaban.

Y fue Felipe IV (el Hermoso), quien por su mala administración se encontró muy endeudado y se le ocurrió solucionar sus problemas haciéndose de los bienes templarios, con acusaciones basadas en su fracaso de la guerra santa y en blasfemias, sometiéndolos a torturas para que confesaran lo que el quisiera y así lograr su cometido, teniendo como cómplice a el Papa Clemente V.
Continuará en: “La Maldición de los Caballeros del Temple (Part. II)”
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Comentarios al artículo
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Fecha: July 6, 2008 at 4:35 am
[...] Este articulo es continuación de: “La Maldición de los Caballeros del Temple (Part. I)“. [...]










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