Las sanaciones de Jesús., (Part. II)
Este articulo es continuación de; “Las sanaciones de Jesús”.
Si bien para lo cristianos, el comienzo de la era de los milagros se remontan al Antiguo Testamento, siendo Moisés a quien se le comienzan a atribuir, como su capacidad para hacer brotar el agua de una roca con solo tocarla con su báculo, o la famosa separación de las aguas del mar Rojo, con la famosa epopeya del éxodo del pueblo Judío, desde Egipto a hacia Jerusalén.
Sin embargo la época de los milagros llega a su punto culminante, con el Nuevo Testamento y Jesús, como un signo o símbolo de su naturaleza divina y capacidad para realizar sanaciones o curaciones, entre las que se encuentran las que hemos mencionado en el articulo anterior a ciegos, mudos, leprosos, paralíticos, mujeres con hemorragias, etc.

Pero fueron las resurrecciones las que más marcaron su grandes dotes o capacidades divinas, en los casos del hijo de la viuda de Naín, la hija de Jairo, la de Lázaro o la suya propia.
Cuando la multitud le pidió que les enseñara como pedir a Dios o rezar, fue entonces que les transmitió la forma a través de la cual podían hablarle a Dios, y esperar a través de su Fe, la respuesta a la sanación en particular del alma, a través de cual todo tiene solución.
Demostró tener el dominio incluso sobre los elementos naturales afectando a los portentos de la propia naturaleza, dominando las aguas y los vientos, como el hecho de caminar sobre un lago, así como la realización de materializaciones tales como fueron; la multiplicación de los panes y los peces.
Image; flickr
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