Una historia Samurai (II)
Este articulo es continuación de: “Una historia Samurai”
Después de tratar de explicarle al Samurai los motivos por los cuales no había podido cumplir con su deuda, éste le dijo al pecador alzando su espada, “haz faltado a tu palabra y por lo tanto no tienes honor, por ello prepararte a morir”.

En ese instante el pescador recuerda la máxima del código samurai y le dice al samurai; si tu eres un hombre integro que respeta los códigos del Bushido y por lo tanto tienes honor, deberás conocer la máxima que reza: “Si alzas tu mano, contén tu ira y si te alzas en ira contén tu mano”.
Al escuchar éstas palabras del pecador, el samurai comprende que debe darle otra oportunidad, ya que realmente se encontraba actuando con ira y sus códigos le enseñan que en ese estado, su puede faltar a la verdadera justicia.
El pescador salva su vida por haber recordado a tiempo ésta máxima de honor, el samurai le otorga un plazo de un año más para cumplir con su deuda, quedando restablecido el pacto, el samurai se retira a su hogar y el pescador a su trabajo, pero esta vez con una obligación que cumplir que trascendió de lo material a lo moral.
Cuando el samurai después de un largo camino llega a su hogar, era muy tarde y era costumbre anunciarse antes de entrar, para ser recibido como el señor del hogar, pero en ésta ocasión decide no hacerlo para no incomodar a su familia y se dirige a su habitación deseando ver a su esposa, que había extrañado profundamente.
Muy sigilosamente se desplaza por su casa hasta llegar a sus aposentos, pero para su asombro y en la oscuridad, ve a su mujer en la cama con un acompañante, reaccionando inmediatamente alza su espada… Continuará en: Una historia samurái (III)
Imagen: flickr
Artículo de Oscar Elias
Profesor de Chi Gong medico, medicina china, auriculoterapia, reiki, medicina del habitat (geobiologia), radiestesia, naturismo, artes marciales.


Comentarios:
Un Comentario al Artículo: Una historia Samurai (II)