Una historia samurái (IV)
Este articulo es continuación de: “Una historia samurái (III) ”
Así, por un error o por dejarse llevar emocionalmente en un momento de ira, hubiera terminado con la vida de sus seres más queridos, fue entonces que se dio cuenta del valor de sus enseñanzas marciales o el código Bushido y de su esencia ancestral, pero sin dejar de lado a la persona que en cierta medida hizo que revalorizara sus enseñanzas, el “pescador”.
Al año siguiente el samurái vuelve a la villa del pescador, para cobrar su deuda, pero ésta vez encuentra al pescador esperándolo en el puerto para recibirlo.
Con una expresión de alegría el pescador saluda al Samurái, con una gran reverencia y ante todo vuelve a agradecerle, que en su momento no le quitara la vida, permitiéndole así saldar su deuda, la cual había reunido con sus intereses.
Sintiéndose verdaderamente bien, por haber cumplido con su palabra y con esta deuda que se transformó en una deuda de honor, el pescador le cuenta al samurái, que había sido uno de los mejores años de pesca que tuvo en mucho tiempo y por ello además de reunir el dinero de su deuda, pudo brindarle bienestar a su familia, que había pasado hambre el año anterior.
Después de contarle sus vivencias al samurái, el pescador le entrega el dinero pactado, en ese momento el samurái le toma la mano con fuerza y le dijo; “que éste dinero sea para tu familia por que tu deuda fue saldada, de tal forma que yo estaré en deuda contigo por el resto de mi vida”.
“Si alzas tu mano, contén tu ira y si te alzas en ira, contén tu mano”
Cuantas cosas cambiarían, si tuviéramos siempre presente esta máxima samurái…
Imagen: flickr
Artículo de Oscar Elias
Profesor de Chi Gong medico, medicina china, auriculoterapia, reiki, medicina del habitat (geobiologia), radiestesia, naturismo, artes marciales.


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