Cómo tener sueños lúcidos y por qué se producen

Estamos en la cama y deseando dormir, cerramos los ojos y de repente, comenzamos a soñar. Puede que alguien nos persiga, nosotros intentamos huir, correr y alejarnos del peligro. De repente, nos damos la vuelta y vamos hacia nuestro perseguidor, cogiendo las riendas del sueño, podemos tomar decisiones, hablar con el. Este tipo de sueños […]
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Estamos en la cama y deseando dormir, cerramos los ojos y de repente, comenzamos a soñar. Puede que alguien nos persiga, nosotros intentamos huir, correr y alejarnos del peligro. De repente, nos damos la vuelta y vamos hacia nuestro perseguidor, cogiendo las riendas del sueño, podemos tomar decisiones, hablar con el. Este tipo de sueños son sueños lúcidos, si queréis saber cómo tener sueños lúcidos y por qué se producen, a continuación os lo explicamos.

Qué son los sueños lúcidos

Los sueños lúcidos son los sueños que acontecen siendo conscientes que esas situaciones oníricas, son sueños. Al ser conscientes de estar soñando, podemos controlar la situación soñada a nuestro antojo. Permitiéndonos tomar el control tanto del desarrollo del sueño como de su propio contenido.

Seguramente muchos de vosotros que estáis leyendo éste artículo, hayáis sufrido en algún momento de vuestro sueño, la percepción de que no es real los que estamos viviendo. Es decir, mientra soñamos, sobre todo, si es una pesadilla, nos damos cuenta, repentinamente de que «no es más que una pesadilla».

Puede que éste sueño haya sido un sueño profundo, pero en el momento en el que nos damos cuenta, de que el sueño no es real, nuestro sueño pasa a ser un sueño lúcido. Estamos en un estado onírico a la vez que conectamos con la realidad, «es una pesadilla».

Es entonces, cuando sentimos una sensación de alivio o alegría por haber reconocido la irrealidad del sueño.

Erudito en el estudio de los fenómenos oníricos es el profesor de psicología en la Universidad de Frankfurt y la Universidad Técnica de Braunschweig, Paul Tholey (1937 – 1998).

El profesor Tholey, utilizaba una serie de criterios para establecer lo que era un sueño normal o un sueño lúcido, éstos eran:

  • El individuo sabe que está soñando
  • El individuo dispone de libertad dentro del sueño
  • El sujeto durmiente, tiene todas sus capacidades normales de raciocinio activas
  • El durmiente, cuenta con sus cinco sentidos durante el sueño, igual que si estuviera despierto
  • La persona que está soñando, tiene recuerdos en su sueño, igual que cuando está despierto
  • Cuando despierta del sueño, lo recuerda con total claridad
  • Puede interpretar lo que está soñando mientras está soñando.

Me gustaría relatar un hecho vivido en primera persona, quizás os haya pasado algo parecido:

Era de madrugada y yo me había quedado dormida en el salón, viendo la tele. Todos los demás miembros de mi familia se encontraban durmiendo en sus habitaciones. De repente, creo que «desperté» de un sueño, no recuerdo de que iba.

Yo estaba segura de tener los ojos abiertos, ver la tele encendida y sin embargo tenía la sensación de que alguien me acompañaba. Estaba aterrorizada, no quería ni podía levantarme, pensaba en la técnica de la avestruz, si no lo veo, no me ve.

Tal era mi miedo que yo intentaba gritar, sabía que toda esa sensación se desvanecería cuando alguien viniera a socorrerme. Sin embargo los gritos eran susurros inaudibles para mi familia, pensé que lo mejor era cerrar los ojos y aguantar el mal trago. Así, con ese pensamiento, creo que me sumergí en otro sueño.

Pasó el tiempo, meses, pero yo seguía indagando sobre lo que me había pasado aquella noche. Leí mucho sobre los sueños y llegué hasta el concepto de sueños lúcidos. Como os he dicho, pasaron meses, quizás un par de meses y me volvió a pasar lo mismo.

Era una repetición de aquella noche de terror, en la que sólo me mantenía inmóvil, aterrorizada.

Comencé a sufrir el mismo pánico y de repente, en lugar de dejarme llevar por el miedo, comencé a pensar «estoy soñando, estoy soñando, no es real». Automáticamente todo es terror, el no poder gritar, no poder moverme, el sentir una presencia que me observaba, se desvaneció.

Recuerdo que comencé a hablar en voz alta conmigo misma, ya no eran susurros. Era la misma habitación, la misma casa pero yo controlaba lo que ocurría en ella. La sensación de alivio, jamás os la podré describir.

Se que alguna vez más me ha pasado,  pero ya se controlarlo y como escapar de ese terror, para quizás pasar a otros sueños más divertidos o interesantes. ¿Cómo conseguí controlar mis sueños, leyendo «Habilidades cognitivas de figuras oníricas en sueños lúcidos» del profesor Paul Tholey.

Por qué se producen los sueños lúcidos

Debemos remontarnos a 1953, cuando Aserinsky y Kleitman, dos pioneros en la medicina del sueño. Llegaron a la conclusión de que los sueños se producían en fases claramente marcadas por el movimiento rápido de los globos oculares.

Seis años después Michel Jouvet, descubrió que en esos periodos de sueño, las ondas registradas en un encefalograma eran muy parecidas con las de el estado de vigilia. A este periodo de sueño se le llamó Sueño Paradójico.

Es característico que durante el sueño paradójico, los músculos quedan paralizados, salvo los músculos oculares, el oído medio y los músculos que intervienen en la respiración y el corazón.

Científicos del Instituto Max Planck, en el 2015, realizaron una prueba de comprobación recurriendo a voluntarios que sí había tenido sueños lúcidos con otros que no los habían tenido nunca.

Las conclusiones a las que llegaron fueron: Los voluntarios que habían experimentado los sueños lúcidos, tenían más materia gris, y más aporte de oxígeno en la corteza frontopolar del cerebro, estando ésta mucho más desarrollada, que los que no las habían experimentado.

La corteza frontopolar cerebral está vinculada a los procesos de conciencia cognitivos, siendo éstas, la memoria, la atención, el lenguaje, la percepción, la introspección, la resolución de problemas, la inteligencia o la planificación.

Cómo tener sueños lúcidos

La importancia de poder interactuar con nuestros propios sueños, puede tener importantes aplicaciones en la medicina.

Inducción Mental

Hasta ahora, la técnica que se ha utilizado y con bastante buen resultado era provocar los sueños lúcidos a través de la inducción mnemotécnica de los sueños lúcidos o MILD.

  • Utilizado e ideado por el psicofisiólogo Stephen LaBerge. El método de la inducción mnemotécnica, requiere entrenamiento para saber utilizarlo, pero que en sí mismo, es muy sencillo. El método se basa en:
    • Primer paso: Recordar un sueño reciente, nada más despertar.
    • Segundo paso: Analizar el sueño o repasarlo mentalmente hasta encontrar un elemento de distorsión. Es decir, un elemento que está en el sueño pero que no tenía porqué estar.

Por ejemplo: Soñamos con nuestra habitación y entre el decorado habitual aparece un piano de cola, que no tenemos.

    • Tercer paso: Volver a recordar el sueño y visualizar éste elemento anómalo, retomar el sueño, es en este momento cuando habremos transformado un sueño normal en uno lúcido. Ya que tenemos la consciencia de que hay elementos irreales con los que poder jugar o interactuar. Éste método requiere de mucha práctica.
  • Estímulos sensoriales. Entre éstos, se puede recurrir a una luz intermitente que se proyecte sobre los ojos de la persona, una vez que entre en la fase de sueño paradójico o sueño REM. Recordar que es la fase en la que los ojos se mueven rápidamente.

Con la utilización repetida de la luz intermitente, el paciente aprenderá a relacionar la luz con el sueño y así conseguir que éste se vuelva lúcido.

  • Repetir frases antes de dormir  como “sabré que estoy soñando”, hasta que entremos en la fase REM.
  • Pasar unos minutos despierto, desde que nos metemos en la cama y nos dormimos, podemos leer o ver la tele. Es decir, pasar por estados de vigilias previas. De esta forma tendremos mayor predisposición a los sueños lúcidos.

 Inducción Química

A pesar de que estos métodos mencionados anteriormente, se han mostrado eficaces, se sigue investigando nuevas técnicas que complementen las anteriores.

Así, nuevos estudios dirigidos por LaBerge, ha desarrollado una nueva técnica centrada en la inducción química, a través de la neurotransmisión.

Sabemos que el neurotransmisor (Acetilcolina), ayuda a alcanzar la fase REM del sueño. Fase en la que se producen los los sueños lúcidos.

Este proceso se ve afectado por la acción de la enzima acetilcolinesterasa, cuya función es inactivar al neurotransmisor. Para que la acetilcolina, no quede inutilizada por la encima. se necesita un inhibidor de ésta, que evitará que la enzima actúe sobre el neurotransmisor.

El equipo de investigadores de LaBerge, encontró la solución en un fármaco utilizado para tratar la pérdida de memoria de los enfermos de Alzhéimer. El inhibidor es la galantamina, con éste inhibidor, el neurotransmisor o Acetilcolina, actuará ayudando a alcanzar más fácilmente la fase REM del sueño.

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