Oraciones de acción de gracias para después de la Eucaristía y de la comunión

Durante la sagrada comunión se celebra la llamada Eucaristía, el sacramento en el que Jesucristo da su cuerpo y sangre, representada con la toma del pan y el vino. Una liturgia que suele ir además acompañada de una oración. Conozcamos ahora las mejores oraciones de acción de gracias para después de la Eucaristía y de […]
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Durante la sagrada comunión se celebra la llamada Eucaristía, el sacramento en el que Jesucristo da su cuerpo y sangre, representada con la toma del pan y el vino. Una liturgia que suele ir además acompañada de una oración. Conozcamos ahora las mejores oraciones de acción de gracias para después de la Eucaristía y de la comunión.

Oraciones de acción de gracias para después de la Eucaristía y de la comunión

Después del Bautismo y la comunión, la eucaristía es el tercer sacramento de iniciación de la Iglesia Católica. La eucaristía es quizás el más misterioso de todos estos sacramentos, porque el sacrificio histórico de Jesús en la Cruz se hace presente en las palabras de la consagración de manera oculta, incruenta. Así, la celebración de la eucaristía es “fuente y cumbre de la vida cristiana” (Concilio Vaticano II, Lumen gentium[LG], 11). Todo apunta a la siguiente afirmación; además de esto, no hay nada más grande que uno pueda alcanzar. Cuando comemos el pan partido que representa el cuerpo de Jesucristo, nos unimos al amor de Jesús, que entregó su cuerpo por nosotros en la madera de la Cruz; cuando bebemos del cáliz, nos unimos a aquel que incluso derramó su sangre por amor a nosotros. La eucaristía además no es un ritual inventado. Jesús mismo celebró la última cena con sus discípulos y allí anticipó su muerte; se entregó a sus discípulos bajo los signos del pan y del vino y les ordenó desde entonces, incluso después de su muerte, celebrar la eucaristía. «Haced esto en memoria de mí» (1 Co 11, 24).

Oraciones de accion de gracias para despues de la eucaristia y de la comunion

Cuando celebramos la Sagrada Comunión en la Misa, esta también es conocida como la Sagrada Eucaristía, el Santísimo Sacramento o la Cena del Señor, que es el recuerdo de las palabras y acciones de Jesucristo en la última cena, que como hemos mencionado, tomó el pan y el vino y los transubstancia en la presencia real de su cuerpo y sangre. Los fieles de las iglesias católicas de todo el mundo reciben el sacramento de la Eucaristía comiendo y bebiendo la presencia real de Cristo en los elementos consagrados. Quienes reciben la sagrada Comunión participan en el sacrificio pascual de Cristo, una vez para siempre, en el que Jesucristo cumple el título Cordero de Dios prefigurado en el Antiguo Testamento, especialmente en el contexto de la fiesta judía de la Pascua. El cuerpo consagrado de Cristo se convierte para nosotros en el “pan de vida” (Juan 6: 22-59), y la sangre de Cristo se convierte en la “copa de nuestra salvación” (Salmo 116: 13) por el poder del Espíritu Santo.

Al celebrar la eucaristía, se pronuncian también algunas oraciones, de modo que os queremos ofrecer a continuación, aquellas que suelen ser recurrentes.

1. Oración de Santo Tomás de Aquino

Señor, Padre todopoderoso y Dios eterno, te doy gracias, porque aunque soy un pecador, tu siervo inútil, no por mi valor, sino por la bondad de tu misericordia, me has alimentado con lo precioso. El Cuerpo y Sangre de Tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Oro para que esta santa comunión no me traiga condenación y castigo, sino perdón y salvación. Que sea un yelmo de fe y un escudo de buena voluntad. Que me purifique de los malos caminos y ponga fin a mis malas pasiones. Que me traiga caridad y paciencia, humildad y obediencia, y crecimiento en el poder para hacer el bien. Que sea mi fuerte defensa contra todos mis enemigos, visibles e invisibles, y la perfecta calma de todos mis malos impulsos, corporales y espirituales. Que me una más estrechamente a Ti, el único Dios verdadero, y me lleve a salvo a través de la muerte a la felicidad eterna contigo. Y te pido que me lleves, pecador, al banquete donde Tú con tu Hijo y el Espíritu Santo, eres luz verdadera y perfecta, plenitud total, gozo eterno, gozo sin fin y felicidad perfecta para Tus santos. Concédelo por Cristo nuestro Señor. Amén.

2. Oración de San Juan Crisóstomo

Te damos gracias, oh misericordioso Señor y Redentor de nuestras almas, porque hoy nos has hecho dignos por medio de estos misterios inmortales y celestiales. Dirige nuestro camino; tennos miedo de ti; guarda nuestras vidas; y hacer firmes nuestros pasos con las oraciones e intercesiones de la gloriosa y santa Madre de Dios y siempre Virgen María. Sea exaltado sobre los cielos, oh Dios, y sobre toda la tierra, tu gloria, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

Oraciones de accion de gracias para despues de la eucaristia y la comunion

3. Domine Iesu Christe

Oh Señor Jesucristo, Hijo del Dios viviente, que según la voluntad del Padre, con la cooperación del Espíritu Santo, por tu muerte has dado vida al mundo, líbrame por tu cuerpo santísimo, que yo, indigno, he tenido la presunción de recibir, de todas mis iniquidades y de todo mal, y hacerme aferrarme siempre a Tus mandamientos y permitir que nunca me separe de Ti. Amén.

4. Anima Christi

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, fortaléceme.
Oh buen Jesús, escúchame.
Dentro de Tus llagas, escóndeme.
Separado de Ti, no me dejes nunca.
Del enemigo maligno, defiéndeme.
A la hora de la muerte, llámame.
Venga a ti, dímelo, para
que pueda alabarte en compañía
de tus santos, por toda la eternidad.
Amén.

Oraciones de accion de gracias para despues de la eucaristia y de comunion

5. Oración a la Virgen María

Oh María, Santísima Virgen y Madre, he aquí, he recibido a tu Hijo más amado, Jesucristo, a quien concebiste en tu seno sin mancha, pariste, amamantaste y sostienes con tus dulces abrazos. Contempla a Aquel ante cuyos ojos te regocijarás y te llenarás de todo deleite. Con amor lo devuelvo humildemente y te lo ofrezco para que lo abraces una vez más, lo ames con todo tu corazón y lo ofrezcas a la Santísima Trinidad como nuestro acto supremo de adoración para tu honor y gloria y para mi bien y el bien de todo el mundo. Por eso te pido, Madre queridísima, que le pidas a Dios perdón de todos mis pecados, abundantes gracias que me ayuden a servirle más fielmente, y esa gracia final para alabarle contigo por los siglos de los siglos. Amén.

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