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Refranes para niños: Los mejores refranes infantiles cortos

Los niños suelen ser como esponjas. Todo lo captan y con todo se quedan y aunque seguramente en la escuela ya habrán escuchado muchos refranes, puede que hayan venido a casa y te hayan preguntado cuál es su significado. Veamos ahora lo mejor de los Refranes para niños: Los mejores refranes infantiles cortos para que comiencen a familiarizarse con ellos y de paso, que sepan cuál es su significado.

Qué son los refranes

Antes que nada, será bueno que los niños sepan lo que es un refrán, que podemos definir como una observación concisa de sabiduría y verdad o un consejo general.

Los refranes existen en todas las partes del mundo, algunos de ellos son traducidos a cada idioma pero por norma general, cada país con sus costumbres y lenguaje suele crear sus propios refranes. En el caso de España el refranero es bastante popular y de hecho, tenemos miles de refranes que utilizamos a diario aunque muchas veces no somos conscientes de ellos o los utilizamos para todo tipo de contextos y frases.

El origen del refranero español no está del todo claro aunque sí que se tiene constancia de los primeros documentos en los que se recopilaron refranes populares utilizados en los muchos pueblos de nuestro país. De este modo, podemos hacer referencia a  don Íñigo López de Mendoza, que fue marqués de Santillana y autor de la obra “Refranes que dicen las viejas tras el fuego”.

Lo cierto es que los refranes más populares no solo se utilizan a diario por todos nosotros; los niños también pueden comenzar a acostumbrarse a ellos de modo que no tengan la sensación de que no entienden lo que hablamos cuando los escuchan. Algunos tienen un sentido tan claro y sencillo que seguro que los entenderán a la primera. Además al ser cortos, se acordarán de ellos y recurrirán a su uso en determinadas situaciones.¿ Queréis saber cuáles son?.

Los mejores refranes infantiles cortos

Veamos a continuación algunos de los mejores refranes cortos y cuál es como no, el significado de modo que los niños comiencen a utilizarlos a la hora de comunicarse ampliando así su lenguaje y comunicación.

Cómo Pedro por su casa

Un refrán que los niños comienzan a utilizar desde muy pequeños, y quizás nos pregunten quién es ese tal Pedro. En realidad, no es nadie, es solo un nombre que usamos para definir a la persona que suele sentirse a gusto en situaciones o lugares que le son adversos o a los que no está acostumbrado. Por otro lado, puede tener también un sentido peyorativo para referirse a personas que tienen una actitud prepotente.

A quién madruga dios le ayuda

Otro de los refranes más populares y de hecho uno de los más utilizados en todo el mundo. Se utiliza siempre para dar a entender que si aprovechas el tiempo, las cosas salen bien. Muchas veces suele utilizarse una vez hemos recibido buenas noticias o cuando nos damos cuenta que hemos tenido un buen día, y da la casualidad que hemos madrugado. Por otro lado no solo se utiliza para un solo día, sino que se suele utilizar para momentos o periodos de tiempo bien aprovechados.

Quién fue a Sevilla perdió su silla

Un refrán de lo más popular en nuestro país que aunque alude al hecho de que ocupamos el lugar de alguien, tiene su origen en el enfrentamiento que vivieron dos hombres hombres por el Arzobispado de Sevilla. Uno de ellos fue a Santiago de Compostela para preparar el cargo del otro pero al volver se dio cuenta de que este había ocupado su puesto en el arzobispado.

Salvados por la campana

Este se suele utilizar cuando por suerte podemos escapar de una situación que no nos gusta. Su origen es algo “tétrico” para los niños ya que provienen de la antigüedad cuando a los muertos se les enterraba en féretros que contenían una campana por si acaso estaban vivos y de este modo harían sonar la campana para ser desenterrados.

Mejor pájaro en mano que ciento volando

Este refrán o proverbio hace alusión a que a veces en la vida es mejor conformarse con lo que uno tiene. Un refrán que es además bastante popular en todo el mundo cuyo origen nos remonta hasta la edad medieval y proviene del deporte de la cetrería, donde el “pájaro en la mano” (el halcón depredador) valía más que “cientos en el bosque”: la presa.

Estar en los laureles

La idea de estar en los laureles se remonta a los líderes y estrellas atléticas de la antigua Grecia. En la época helénica, las hojas de laurel estaban estrechamente ligadas a Apolo, el dios de la música, la profecía y la poesía. Apolo generalmente se representaba con una corona de hojas de laurel, y la planta finalmente se convirtió en un símbolo de estatus y logro. Los atletas victoriosos en los antiguos Juegos Píticos recibían coronas de ramas de laurel, y los romanos más tarde adoptaron la práctica y presentaban coronas a los generales que ganaron importantes batallas. Los venerables griegos y romanos, o “laureados”, pudieron así “estar los laureles” disfrutando de la gloria de los logros pasados. Solo después la frase adquirió una connotación negativa, y desde el siglo XIX se ha utilizado para aquellos que están demasiado satisfechos con los triunfos anteriores.

No muerdas la mano que te da de comer

Un refrán también bastante popular que significa que debes cuidar de aquellos que te cuidan o no defraudar o decepcionar, o traiciona, a quienes te quieren o te apoyan. El origen del refrán no está claro pero puede ser comparado con otros similares como “Es de bien nacido ser agradecido”, o “A caballo regalado no le mires el dentado”.

A caballo no le mires el dentado

Precisamente este queremos explicarlo de manera concreta ya que hace referencia a la época en la que para saber si un caballo estaba sano, antes de comprarlo, se le miraban los dientes. De este modo, el refrán hace alusión a que si te dan algo en la vida, acéptalo sin pedir explicaciones.

Tiro de piedra

Este término para definir “una distancia corta” utilizada por primera vez en las primeras ediciones de la Biblia, pero dejó de usarse. El escritor John Arbuthnot la revivió en La historia de John Bull, en 1712.

Lágrimas de cocodrilo

El refrán de “lágrimas de cocodrilo” suele hacer alusión al hecho de la actitud falsa de una persona, no solo cuando llora. Es un refrán muy popular en todo el mundo que deriva de la creencia medieval de que los cocodrilos derramaban lágrimas de tristeza mientras mataban y consumían a su presa. El mito se remonta al siglo XIV y proviene de un libro titulado “Los viajes de Sir John Mandeville”. Sorprendentemente popular en su lanzamiento, el tomo relata las aventuras de un valiente caballero durante sus supuestos viajes por Asia. Entre sus muchas invenciones, el libro incluye una descripción de cocodrilos que señala: “Estas serpientes atacan a los hombres y se los comen llorando, y no tienen lengua”. Si bien es un hecho inexacto, el relato de reptiles llorones de Mandeville más tarde encontró su camino en las obras de Shakespeare y decir “lágrimas de cocodrilo” se convirtió en una expresión idiomática ya en el siglo XVI.

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