Conde de Saint Germain: quién fue y su vida

¿Es posible, y viable, que un hombre pueda ser perfectamente capaz de alcanzar la inmortalidad, y poder, incluso, llegar a vivir para siempre? Esa es la sorprendente afirmación de una figura histórica conocida por algunos y desconocida por muchos, y que encontramos bajo el nombre de Conde de Saint-Germain. Los registros acerca de su nacimiento […]
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¿Es posible, y viable, que un hombre pueda ser perfectamente capaz de alcanzar la inmortalidad, y poder, incluso, llegar a vivir para siempre? Esa es la sorprendente afirmación de una figura histórica conocida por algunos y desconocida por muchos, y que encontramos bajo el nombre de Conde de Saint-Germain. Los registros acerca de su nacimiento datan hacia finales del siglo XVII, entre 1693 y 1712, desconociéndose exactamente cuál pudo ser su fecha exacta de nacimiento. De hecho, es tan misterioso que algunos creen que su nacimiento se remonta originalmente a la época de Cristo. Pero, ¿quién fue verdaderamente y qué hay de cierto en todo lo que se afirma?.

Conde de Saint-Germain

Tal es la historia que rodea al misterioso Conde de Saint-Germain que se dice que el Conde ha sido capaz de aparecer varis veces a lo largo de la historia, incluso en la década de 1970; y, siempre teórica y supuestamente, lo haría con la misma apariencia: siempre aparenta tener unos 45 años de edad. Hasta tal punto que ha sido conocido por muchas figuras famosas de la historia europea, entre los que se encuentran Madame de Pompadour, Voltaire, Casanova, Catalina la Grande o el rey Luis XV, entre otros.

¿Cuáles fueron los orígenes del Conde de Saint-Germain?

Originalmente se desconoce cuándo nació el primero de los hombres conocido bajo el nombre de Saint-Germain, aunque la mayoría de las historias dicen que nació en torno a la década del año 1690. De acuerdo a una genealogía llevada a cabo por la experta Annie Besant, afirmaría que fue el hijo de Francis Racozi II, Príncipe de Transilvania, en el año 1690.

Otros relatos, sin embargo (tomados, dicho sea de paso, con muchísima menor seriedad), afirman que ya estaba vivo en la época de Jesús, y que asistió a la boda en Caná, donde un joven Jesús convirtió el agua en vino. Es más, también se dice que pudo estar presente en el Concilio de Nicea celebrado en el 325 d.C.,.

Sin embargo, desde un punto de vista más o menos histórico, lo que verdaderamente se acordó -casi por unanimidad- es que Saint-Germain se convirtió en un auténtico experto en el arte de la Alquimia, la “ciencia” mística que se esfuerza por controlar los diferentes elementos. El objetivo principal de esta práctica, en su momento, era la creación de una especie de “polvo de proyección”, o la misteriosa y esquiva “piedra filosofal”, que según se incorporaba a la forma fundida de metales básicos (como el plomo), tenía la capacidad de convertirlos en plata o en oro puro.

Además, este poder mágico podría ser utilizado de la misma manera que si fuera un elixir, que brindaría la inmortalidad a quienes lo bebían. Se cree -o se dice- que el conde de Saint-Germain descubrió este gran secreto.

Algunas curiosidades sobre su vida

En torno al año 1742 Saint-Germain empezó a destacar por primera vez en la alta sociedad europea. Acababa de pasar cerca de cinco años en la corte del Shah de Persia, donde había aprendido el oficio de joyero. Se dice que engañó tanto a la realeza como a los ricos con su vasto conocimiento de la ciencia y de la historia, su encanto sencillo, su habilidad musical y su rápido ingenio. Se sabe que hablaba muchos idiomas con cierta fluidez (incluyendo el francés, alemán, español, inglés, portugués, holandés y ruso), y también estaba familiarizado con el latón, árabe, griego y chino.

De hecho, se cree que pudo haber sido su extraordinario conocimiento e inteligencia lo que llevó a que muchos lo conocieran como un hombre verdaderamente notable. Sin embargo, no fue hasta 1760 cuando surgió la idea de que Saint-Germain podría ser inmortal.

En ese año, en París, la condesa Von Georgy escuchó que un conde de Saint-Germain había llegado a la casa de Madame de Pompadour, amante del rey Luis XV de Francia. La anciana condesa sintió curiosidad porque había conocido a un tal conde de Saint-Germain mientras se encontraba en Venecia hacia el año 1710. Al volver a reunirse con él, se sorprendió al ver que no parecía envejecer, y le preguntó si fue su padre a quien verdaderamente conoció en Venecia.

Saint Germain

Tal fue su sorpresa cuando el conde le respondió “No, señora, pero yo mismo vivía en Venecia a finales del siglo pasado y principios de este siglo; tuve el honor de estar en la corte en ese momento”. “Perdóneme, ¡pero eso es imposible!”, contestó la condesa. “El conde de Saint-Germain que yo conocí en esos días tenía al menos cuarenta y cinco años. Y tú, por fuera, tienes esa edad en la actualidad”. “Señora, soy muy viejo”, le contestó Saint-Germain con una sonrisa cómplice.

“Pero entonces debes tener casi 100 años”, dijo la condesa asombrada. “Eso no es imposible”, le dijo entonces el conde con absoluta y total naturalidad. Luego se cuenta que continuó convenciendo a la condesa de que él era el mismo hombre que ella conoció, proporcionándole detalles de sus reuniones anteriores, así como sobre la vida en Venecia 50 años antes.

Se cuenta que durante los siguientes 40 años, el conde Saint-Germain viajó extensamente por Europa, y en todo ese tiempo nunca pareció envejecer. De hecho, se dice que quienes lo conocieron quedaron impresionados por sus muchas habilidades y peculiaridades. Por ejemplo, podía tocar el violín como un auténtico virtuoso, fue un pintor, parecía ser un hombre de grandes riquezas (pero no se conocía que tuviera cuentas bancarias), le encantaban las joyas, estuvo vinculado a varias sociedades secretas…

El propio Voltaire, el renombrado filósofo número 18, dijo que Saint-Germain era “un hombre que nunca muere, y que lo sabe todo”.

A partir de ahí, a lo largo del siglo XVIII, el Conde continuó usando su aparentemente interminable conocimiento del mundo en la política y en las intrigas sociales de la élite europea. Así, hacia 1779 fue a Hamburgo, Alemania, donde se hizo amigo del príncipe Carlos de Hesse-Cassel, viviendo como invitado durante los siguientes cinco años en el castillo del príncipe en Eckernförde. Se cuenta, según los registros locales, que fue aquí donde Saint-Germain murió oficialmente el 27 de febrero de 1784.

Sin embargo, según parece, continuaría siendo visto durante todo el siglo XIX y hasta el siglo XX. En el año 1785, por ejemplo, el conde fue visto en Alemania con Anton Mesmer y los registros oficiales de la masonería muestran que lo escogieron como representante para una convención celebrada el mismo año.

Después de la toma de la Bastilla en la Revolución Francesa de 1789, la Condesa de Adhémar dijo que tuvo una larga conversación con el Conde de Saint-Germain. No obstante, se cuenta que fue a partir de 1821 cuando en teoría Saint-Germain pudo adquirir otra identidad.

En sus memorias, Albert Vandam escribió que conoció a un hombre que tenía un parecido sorprendente con el Conde de Saint-Germain, pero que se hacía llamar Major Fraser. Luego desapareció sin dejar rastro.

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