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El expediente de los Rodeos sigue abierto

Sirvan estas breves líneas para dar cuenta del gran patinazo que algunos pseudoescépticos obsesionados en el ataque personal y no en la auténtica clarificación de los hechos han tenido con relación al reportaje de Cuarto Milenio sobre el accidente de Los Rodeos y los misterios que parecen rodearlo.

accidente

En su fijación por atacar la figura de Iker, de Benítez, de Cardeñosa y de otros tantos, algunos no dudan en abandonar su supuesto espíritu crítico agarrándose a clavos al rojo vivo. El último patinazo, la metida de pata más ridícula de las últimas semanas cometida por estos individuos ha sido la crítica de un cabecilla del colectivo pseudoescéptico al programa Cuarto Milenio por ofrecer un reportaje sobre Los Rodeos.

Sistemáticamente critican el programa e incluso han llegado a exigir a la cadena –exigir, puesto que no solicitan, ni piden, ni proponen, sólo exigen- el tener un programa propio para rebatir lo que cuenta Iker y sus chicos. ¿Se imaginan lo risible de la idea?: un telediario para desmentir o plantear opiniones contrarias; un pos-debate para cada debate que se hace en televisión; un concurso para los perdedores de los concursos; un anuncio de Coca Cola después de uno de Pepsi Cola; uno de Malboro después de la campaña nacional de prevención de tabaquismo; y así otras burradas…

Bien, volviendo a Cuarto Milenio, en el mismo intervino nuestro compañero Fernando Hernández narrando el episodio presuntamente premonitorio de Lee Fried, estudiante de Duke que realizó un pronóstico con una semana de antelación en relación con un titular de prensa.

Circunstancialmente el pronóstico estuvo relacionado con el accidente aéreo pues ese fue el titular del diario local, es decir, que Fried no buscaba adivinar la catástrofe sino la noticia y titular de ese día, por lo que el vínculo con Canarias de ese personaje no es otro que ese.

En cualquier caso, en el programa se contó la historia con las restricciones propias del tiempo, arrancando en ese punto las críticas al mezclar lo que allí se dijo con un artículo sobre ese mismo tema en Esencia21. Pues bien, en esas críticas apresuradas e infantiles, se concluye que Cuarto Milenio metió la pata divulgando como cierta una predicción que “era una leyenda urbana”.

¿Como llega esa lumbrera de experto pseudoescéptico a tal conclusión? ¿En qué basa su sentencia inapelable?… ¿en arduas investigaciones?…¿en consultas bibliográficas?… ¡Nada de eso! La basa en un correo electrónico remitido a toda prisa a un desconocido funcionario de Duke, que le responde identificándose como miembro del Gabinete de Prensa de dicha Universidad.

El “periodista” de Duke le dice que no sabe nada del tema y que es una leyenda urbana y lógicamente el crédulo pseudoescéptico pica el anzuelo, al escuchar lo que quería oír (leer), divulgándolo a los cuatro vientos y cerrando el caso. ¿Leyenda urbana? ¿algo que no sucede realmente, que no se puede demostrar, sobre lo que no existen testimonios directos….? No es el caso. El aprendiz de intelectual e “investigador” ha metido la pata hasta el fondo haciendo un ridículo que provoca ataques de risas con solo recordarlo.

Todos los datos estarán muy pronto disponibles, pero adelantamos que el caso ocurrió, Fried existió y participó en el experimento; en Duke lo saben y recuerdan perfectamente; ¿premonición real?, pues parece que no, porque aunque nunca se aclaró del todo las sospechas acerca de que pudiera tratarse de un truco de ilusionismo nunca se desvanecieron.

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