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Por qué tocamos madera para tener buena suerte

Porqué tocamos madera para tener buena suerte. Siempre se ha dicho, que para tener suerte tenemos que “tocar madera”. Incluso te habrás visto en alguna situación en la que alguien o tú mismo habrás hecho el acto de tocar algo de madera y decir que ojalá tengas suerte en lo que estés a punto de hacer.

¿Porqué la madera se relaciona con la buena suerte? Lo cierto es que para este dicho o superstición existe una explicación que puede que además, sorprenda a más de uno.

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Por qué tocamos madera para tener buena suerte

Pocas personas saben por qué lo hacen, pero aún hoy cuando mencionamos algo bueno que nos gustaría ver que suceda en el futuro, muchos de nosotros tocamos madera dos veces para evitar tener mala suerte.

La explicación que mejor se conoce al porqué tocamos madera para tener buena, deriva de los paganos que creían que los árboles eran las casas de las hadas, espíritus, y muchas otras criaturas místicas. En estos casos,la gente podía golpear o tocar la madera de los árboles para pedir buena suerte, o para distraer a los espíritus con malas intenciones. De este modo, cuando había la necesidad de un favor o de tener algo de buena suerte, las personas acudían a los árboles mencionando su deseo y tocaban la corteza con un primer golpe, luego se daba un segundo golpe  que significaba “gracias”.

Veamos con más detalle las dos teorías que explican el origen de esta superstición o creencia.

El origen de la suerte en la madera: la santa cruz

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Se dice que se trata de la versión más errónea aunque sin embargo es la que más conocemos, pues se ha extendido como la pólvora, tal vez por propio interés religioso o, simplemente, porque la expansión del catolicismo ha hecho que nuestra lógica vaya por esos derroteros.

La explicación que sitúa el origen de esta creencia o refrán en la Santa Cruz se basa en la muerte de Jesucristo y en la cruz de madera donde fue ajusticiado y finalmente falleció. En este sentido, al tocar madera, estaríamos invocando la protección y el favor de Cristo.

¿Por qué no nos la creemos? Por una razón muy sencilla, y es que existen documentos históricos que confirman que la costumbre de tocar madera para llamar a la suerte es muy antigua y que ya se llevaba a cabo incluso antes del nacimiento de Jesús. Entonces, ¿cómo va a tener su origen en la Santa Cruz? No tendría sentido. Por lo tanto, vayamos a la segunda de las versiones acerca del origen de este popular refrán.

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¿Crees en genios, hadas y duendes? Hoy quizás hacerlo nos suene a fantasía, pero antiguamente era una creencia arraigada y común en muchos pueblos, como por ejemplo, los Celtas, aunque estos no eran los únicos. Ellos pensaban que dentro de árboles como el roble, árboles que eran sagrados, habitaban espíritus, de manera que tocar madera era una especie de llamado para invocarles y, de esta manera, solicitar sus favores. O lo que es lo mismo, tocar un árbol podía conseguir que los espíritus del bosque nos dieran su protección, su gracia y nos concedieran deseos varios.

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Por el contrario, tocar madera o, en este caso, un árbol sagrado, también tenía otra finalidad precisamente contrapuesta a la anterior. Y es que al igual que podían invocarse espíritus benévolos como los duendes y las hadas, dentro del tronco de un árbol también habitaban espíritus traviesos o malévolos de los cuales convenía cuidarse. Tocar madera, en este sentido, era un modo de espantar a esos espíritus peligrosos y que huyeran o no se atrevieran a molestarnos.

En uno y otro caso, recordemos que en las antiguas culturas hay mucho arraigo a la tierra y a la naturaleza en general, y el hombre vive en comunión con ella.

Qué maderas dan buena suerte

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Ya podemos hacernos una idea de dónde viene la tradición. Ahora bien, ¿nos vale cualquier madera? Evidentemente no. Hemos dicho antes que los antiguos, ya fuera para solicitar la gracia de hadas y genios, o para ahuyentar a los malos espíritus, veneraban y tocaban árboles sagrados como el roble.

Hay que buscar árboles que estén en contacto con los dioses y, que por ello, tengan propiedades mágicas. El roble, por ejemplo, tenía de ventajoso que le daba los rayos de sol, una casualidad que se vinculaba con su unión a los dioses. El árbol está en contacto directo con la madre tierra, de ahí su valor. Pues se une a la tierra a través de sus raíces y a los dioses al ser “tocado” por los rayos de sol.

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Por lo tanto, lo ideal, es tocar madera de un roble o, en su defecto, de otro árbol. Por el contrario, debemos tener especial cuidado con la madera que tocamos o incluso que tenemos alrededor, ya que por ejemplo si tocamos una silla, o una mesa o cualquier otro mueble u objeto que tenga dos o cuatro patas, lejos de atraer la buena suerte estaremos atrayendo a la mala.

También es peligroso, según la superstición, escuchar crujir una madera o cruzarse por la mañana con alguien que camina hacia un mueble u objeto con una pata de madera. Si esto sucede, evita mirar a esa persona porque podría tener consecuencias fatales para ti.

Pero te damos un apunte más, porque en verdad lo que manda la tradición no es “tocar madera”, sino que para que la suerte sea activada y la buena fortuna nos sonría debemos golpear fuerte una madera, preferiblemente de un árbol, mucho mejor si golpeamos un roble y, bajo ninguna circunstancia, un objeto de madera con patas.

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